miércoles, 15 de octubre de 2014

Para no haber, ya ni llanto


Me pesan los ojos con cada parpadeo. Ya no hay descanso. Las noches discurren a trompicones, con sus pesadillas y sus despertares y su dolor; con tu ausencia marcada en el colchón, al otro lado de la almohada. Y la taza vacía y sola recordando que un día estabas, pero que eso se acabó. 

No se oye nada. Ni un murmullo quedo al otro lado de la puerta, ni canciones en la ducha, ni la cafetera rugiendo y llorando ese marrón que prácticamente consumías intravenoso. No queda ruido, ni pasos dormidos en el parquet del salón. 

Escribir sobre tu ausencia me derrota. Igual que verte en la sombra de todas las cosas que teníamos y que ahora están desparramadas por el suelo, dejando la casa como el campo de batalla de una guerra que nadie ganó jamás. 

Sé que no hay un después a esto, como sé que no debe haberlo; igual que tampoco debería escribir nunca más sobre ti, ni leer como todo en ti fue naufragio para que pare de llover entre las paredes de mi cuarto. Quizás así no quemes tan dentro, tanto.

Y toda la culpa es de los desayunos que no sé tragar ahora que estoy a solas. Por las medias mañanas opacas tras la enésima noche en vela, con esas ganas de escribir sobre ti y de poder perdonarte y quererte otra vez en la mesa, en la cama o en el suelo. Pero no puedo.

Y toda la culpa es tuya, solo tuya. Y ya no soporto el café sin ti.

Escucha mi historia

Publico para informar de que participo en la iniciativa Escucha mi historia, un ejercicio de escritura colectiva que su autora realiza proponiendo una frase de una canción cada dos semanas a partir de la cual hemos de componer un relato.


Enlazo aquí el blog de María para aquellos a quienes les pueda interesar el proyecto.

Saludos,

jueves, 9 de octubre de 2014

Qué cosas



Lo dejaría atrás.
Mi ruido, mi casa,
mi edad, mi cuerpo.
Para guardarte cerca,
para guardar silencio.
Porque sólo tú,
tangible, tú
puedes doler tanto,
siendo tan necio,
aún con tanta razón,
y todavía quererte
durmiendo a mi lado,
leyendo en voz alta,
anclado a mi sexo.